"EL RELATO" Partes VIII, IX y X




Parte VIII por Vendetta


La presencia del Diha le sugería cualquier cosa excepto esperar y no estaba en situación de recibir órdenes, pero más que una orden aquellas palabras parecían una advertencia. Así que esperó. Al girarse para ver la cara de quien hablaba recibió una ráfaga de gas de olor nauseabundo que por unos momentos le dejó ciego. Como el propio Diha.

- ¿¡Pero qué…!?


- Ni te muevas – dijo ella.


No podía. Ahora sí que estaba indefenso. Sólo le quedaba el oído, y con el podía escuchar perfectamente como el Diha olisqueaba a su alrededor. Muy cerca. También podía sentir como la presión de la mano que le aferraba el brazo se hacía más fuerte a medida que la bestia se acercaba. Pero quien quiera que fuese que estaba a su lado tampoco se movía.


A medida que recuperaba la vista, podía vislumbrar una enorme sombra girando en torno a ellos. Hasta que, después de unos instantes que se le hicieron eternos, la sombra salió de su limitado campo visual y la presión del brazo desapareció.


- ¿Puedes ver?


- Apenas


- Tendrá que ser suficiente. Los Dihas nunca van solos. Su jinete debe andar cerca. Tenemos que salir de aquí


Le tendió la mano. Una mano pequeña pero firme. Y hubiese jurado que sonreía al hacerlo, pero no tuvo tiempo de cerciorarse porque de un tirón le arrastró a la carrera.


- ¿A quién tengo que agradecer el rescate? – dijo sin dejar de correr.


- Llámame Nueve. Y… ¿A quién he recatado yo? – su voz no temblaba. Estaba acostumbrada a correr


- Sargento Erwin Sanders, de la unidad de saltos espacio-temporales.


Entonces Nueve se detuvo en seco, casi haciéndole perder el equilibrio.- ¿La USET? ¿Qué interés tiene la USET aquí, si hace 150 años que perdimos la guerra?


Parte IX por Radio Telperion


El impacto fue considerable, por un momento su mente se bloqueo "Sargento Erwin Sanders, de la unidad saltos espacio-telporales".


Su voz resonaba en su cabeza con un tono cómico... el shock debió exteriorizarse en su rostro, pues en los joos de Nueve podía leerse la expectación y suspicacia crecientes...


- No hay tiempo, ¡cuándo estemos en el refugio me lo cuentas! - Susurró Nueve, volverán pronto a rastrear la zona.


La carrera fue frenética, estaba claro que Nueve sabía donde iba y como despistar posibles rastros, pero Erwin no estaba para observar esos pequños detalles, su mente trataaba de salir del shock, a su cabeza acudió su despestar, las calles desiertas, comenzó a compreder, las ventanas rotas, las calzadas descuidadas, el abandono general. Cuando volvió en si estaban en un lugar oscuro, una alcantarilla seguramente. Nueve se detuvo y se giró.


- Muy bien soldado - musitó con un tono amenazador a la vez como un relámpago encañonaba el rostro de Erwin - Hay que teer valor para aparecer aquí después de traicionarnos.


Parte X por Erierd


Levantó las manos, conmocionado. Primero el error en el viaje, después las bestias, el rescate de Nueve... Y la boca amenazadora de la recortada que le encañonaba. Tecnología del siglo XX, pensó. Desfasada, pero capaz de abrir un orificio más que innecesario en el cuerpo de cualquier cosa, bestia o humana, que se le pusiera por delante. Y Erwin estaba más que satisfecho con la cantidad y ubicación de dichos orificios, así que levantó las manos y miró fijamente a Nueve.En su cara se veía, a la vez, disposición y disgusto. La USET, al parecer, no tenía muchos amigos en esa época... Y ahora estaba solo.


- No sé de qué me hablas. Salí hace cinco meses en misión de rastreo hacia los desiertos de la paradoja, a reportar signos de agrupamiento, y cuando intenté volver, me encontré aquí. La guerra... cuando me fui, acababa de empezar. No he tenido contacto con la base en meses, pero no es tan raro. Así que, si eres tan amable, ¿te importaría bajar el arma y que discutamos esto como personas civilizadas?


Nueve le siguió mirando, sin mover ningún músculo, durante casi un minuto. Creía que la tensión misma dispararía el arma. Sin previo aviso, comenzó a reir, una risa cristalina que rompió el silencio que se había condensado en el ambiente, y Erwin notó como el frío cañón de la pistola le besaba la frente.
 
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